viernes, 20 de enero de 2012

Dios: Te necesito


Estaba caminando y pensaba en lo que veía, en la gente que pasaba, e intenté saber cómo ven ellos el mundo, imaginaba: ¿cuáles eran sus más grandes motivaciones?, ¿cuáles sus proyecciones a futuro?
Después comencé a pensar en mi, a dudar sobre si lo que yo hacía era suficiente, si mi vida era coherente con lo que creía, con Dios y su obra en mi. Dudé de mi y de mis fuerzas, tuve miedo, miedo a depender de mi misma y de cargar con una responsabilidad más grande que yo misma. Tuve miedo porque estaba confiando en mi, entonces miré otra vez alrededor, miré al cielo y le dije a Dios: Te necesito.


Entonces detuve las vueltas que en mi mente daba intentando resolver yo misma el problema, empecé a depender de Dios, le dije algo así:

- Cuando te digo que te necesito, Dios, es una verdad absoluta y sé que si me dejas sola por un solo segundo, literalmente moriría. Te necesito para vivir, para abrir los ojos, para caminar y para cada actividad del día. Más allá de lo que sienta, más allá de las circunstancias. Te necesito para que me digas cómo vivir, para que me enseñes lo que tú, como creador de todo, dices sobre la ciencia, sobre los pensamientos, sobre la gente, sobre la naturaleza, sobre mi misma y sobre quien soy. No quiero buscar en otro lugar que no seas tú, no hay otro lugar en el que yo pueda encontrar la verdad, solo tú puedes llenar por completo la vida de la gente que pone su confianza en ti. 
Ayúdame porque sé que yo por mis fuerzas y méritos no puedo llegar a ningún lado. Cada día que amanezca y aun pueda respirar, sabré que sigues ahí, porque si así no fuera, ya no habría vida, sabré que tu amor es aun el mismo que me conquistó, que quitó de mí mis rencores y el egoísmo. 
Te amo, y necesito amarte para seguir viviendo. No me dejes, y lo digo sabiendo que nunca lo harás, yo creo en tus palabras y mi seguridad está en lo que tu has dicho, porque día a día tú lo cumples en mi -




Gracias a Dios siento la necesidad que tengo de él, ¿se imaginan a un mendigo que no quiera comer?
Así somos cuando Dios nos ofrece su amor y nosotros lo rechazamos, le damos la espalda a la solución a toda nuestra existencia. ¡Gracias a Dios siento la necesidad que tengo de Él! ¡Gracias a Dios porque está con sus brazos abiertos y puedo suplirla!
La única dependencia que nos hace libres es la necesidad de Dios. Necesitamos necesitarlo.

Anita Parada Cotrina

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