lunes, 4 de junio de 2012

De vuelta a la realidad.


Foto tomada en la Av. América de Quito-Ecuador
Sé qué hora es y en dónde estoy. Sé quien soy, me reconozco en un espejo, sé quienes son mi familia y mis amigos. Eso es real, lo puedo comprobar con mis sentidos y puedo tener testigos que me respalden en eso, es algo completamente objetivo. 
Pero que sucede con los sentimientos, con las opiniones, con la moral y la metafísica, ¿puedo tener criterios igual de certeros sobre eso? Si las cosas existen y funcionan de cierto modo, pues seguramente deben poder conocerse las reglas que las rigen y comprender la realidad de eso también.

Es posible tener lógica en los asuntos considerados subjetivos, como los sentimientos o relaciones interpersonales,  como diría John Stott: ¿Por qué no aplican al campo moral y espiritual el sentido común que emplean en el campo físico? Debemos aterrizar en la realidad y dejar de creer en fantasías,

Esto que te quiero compartir es algo que he tenido en la mente ya por unas semanas, así que decidí afirmarlo aquí para profundizar y socializarlo antes de que se me olvide. Me gustaría saber qué piensas, si no estás de acuerdo conmigo o si algún punto no te quedó claro, igual dímelo.

Esta va a ser una colección de algunos posts cortos; no serán consecutivos, pero son complementarios;  es que comencé a escribir sobre el tema de la REALIDAD y me di cuenta de que tenía mucho (¡muchísimo!) material que compartir sobre esto. Así que  aquí  les voy. 


Verdad, sinónimo de realidad.
No se trata de opiniones, ni de lo que creemos que es. se trata de lo que ES.
Ejemplo: Si tengo frente a mi una manzana, pero yo creo que es una pera, y convenzo a la gente de que es una pera, Eso no cambia lo que es en realidad, una manzana. Ese es un caso inofensivo, no importa mucho si no sabes que fruta estás comiendo.
Otro: si tengo un problema matemático, pero no se como resolverlo, y cambio los números indistintamente para obtener un resultado, y llego a una cifra para la incógnita, ese número no está bien, debes saber cómo resolver el problema para tener una solución real. (si fuera un problema de ingeniería ese error podría costar hasta vidas.)

Entonces; si crees que algo es, pero no es, eso no cambia al objeto; si no sabes cómo resolver un problema pero te dejas llevar solo por lo que crees, no lo has resuelto en realidad.

En la vida, como las matemáticas o cualquier ciencia exacta, hay parámetros (leyes) y no cumplirlos trae sus consecuencias. Es una de las peores locuras de nuestros tiempos es creer que cada cual puede vivir como mejor le parezca y ser feliz. No fuimos creados para inventarnos un modo de vivir, no fuimos creados al azar así que tampoco debemos vivir como si fuéramos producto del azar. El plan ya fue trazado, Dios nos dejó la Biblia, y sea creída o no, esa es la verdad.

¡La realidad es mucho mejor que cualquier cosa que puedas imaginar! (o peor, depende del lado en que estés). La realidad es una sola y no va a cambiar. Jesús es la verdad. Mientras más conocemos a Jesús, más conocemos qué es la vida; él es vida y fuera de Él nada podemos hacer (Jn.15:5). 
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