jueves, 8 de noviembre de 2012

Un día común.

Las velas son una cosa muy noruega,
siempre las usan, y debo admitir que me gustan.
Un día común, o "En Vanlig dag" como dice mi libro de Noruego.

Hoy me desperté con el sonido de la alarma, eran las 7:30am, la apagué y quise seguir durmiendo más, porque aun estaba oscuro y mi lógica ecuatoriana me dice que si el sol no ha salido aun, yo tampoco tengo por qué hacerlo; en todo caso me obligué a levantarme para tener tiempo suficiente de desayunar con tiempo y prepararme para salir a la oficina.




Desayuné, y tomé mi rico Aceite de Pescado con sabor a limón; es común consumirlo, lo necesitamos porque el sol que recibimos no es suficiente para darnos las vitaminas necesarias. 

Terminé, puse mi plato y cubiertos en la lavadora, me bañé, me alisté y salí siendo las 8:30, sé que debo salir a esa hora porque el bus pasa a las 8:32 según el horario.




Pero parece que mi reloj falló por un minuto o me demoré más que de costumbre en caminar a la parada, porque vi como desde unos 20 metros cómo mi bus ya había llegado y estaba a punto de partir, pensé por unos segundos: "¿Corro o no para alcanzarlo?", pero sabía que no lo lograría así que preferí caminar en sentido contrario, en dirección al centro, donde era mi destino. ¿Que por qué no esperé el siguiente bus? Pues porque el siguiente era como en 15 minutos más, así que es más conveniente ir a pie, y toma casi el mismo tiempo.

Ya conozco algunos caminos para llegar al centro, es bueno poder descubrir nuevas rutas y poder caminar con seguridad sabiendo que nada va a pasar, la gente tiene suficientes pertenencias como para pensar en delincuencia. Con el sol frente a mi en ciertos tramos; porque demora horas en llegar arriba y tan solo para comenzar a bajar lentamente; y con el típico ambiente mojado de Stavanger, llegué. 

Por cierto, cada día pienso en historias nuevas, ahora tengo de moda los arboles calvos, la más reciente es que se dieron la vuelta, que son raices y que las hojas están por abajo, algo así...



Ya en la oficina, me saqué las botas, el abrigo, el gorro y los guantes, abrí mi libro para leer mientras esperaba que llegue el resto de gente para nuestra reunión de staff.

Oh si, un lindo día común!

Los dejo con:

3 cosas para recordar en un día común.


1. Lo común de aquí es novedad en otros lados.

Aprende a apreciar lo lindo de tu entorno y permanece consciente de que es único, nunca te acostumbres tanto a algo que dejes de mirarlo, el mundo está lleno de milagros, solo que como los vemos todos los días nos olvidamos de que están allí. 


2. Ama tu identidad cultural.

 El hecho de que seas de un lugar, te da ciertas características que adoptas al convivir con esa sociedad, eso nos une a nuestra gente, hace que nos entendamos mejor. 

Ama tu identidad cultural, no aceptes conductas solo  porque sí, conócela, reconoce lo bueno y acógelo, y se la diferencia en cosas que necesitan mejorar. Parte de amar, es arriesgarse a ser el cambio en vez de solo criticar.

Amigos latinos y africanos: nunca dejen de ser así de cálidos; amigos noruegos: me encanta su manera de planificar y su puntualidad. Aprendamos unos de otros pero sin perder nuestro sello de nuestra patria. 
(Saludos para Ecuador y Chile: Mis patrias :))


3. No hay excusas

Antes de venir a Noruega, reconozco que me había vuelto muy crítica de mi propia sociedad, hay cosas que me parecen injustas, y verlas cambiadas se me hacía una utopía social. Lo malo es que las andaba poniendo como excusas, cosas como "si tan solo tuviera..." o "si X no fuera así"...

Por ejemplo, yo soñaba con caminar tranquila en las noches sin sentir inseguridad por la delincuencia; acá es posible y me gusta. Pero hay cosas que acá parecen utopías, y en Ecuador son realidad. Pero, ninguna de esas cosas al final de cuentas son de fondo, ¿Tienes a Dios? Si la respuesta es sí, tienes más que suficiente para comenzar a hacer cosas grandes, Dios es suficiente para llenar nuestras vidas, lo demás es relleno, no es indispensable.



...y el sol se ocultó, pero aun quedaban muchas horas por vivir del día, y más tarde, de vuelta a casa, con mi calefacción encendida, casi olvidé el frío que afuera hacía, el viento soplando y las hojas dando vueltas que escucho son buen recordatorio.
El sol se está ocultando como a las 5pm

Anita Parada Cotrina
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