viernes, 12 de abril de 2013

Un año después del cierre de mi Universidad

Hace un año escribí un post (clic aquí para leerlo) sobre una medida que tomó el gobierno de mi país, Ecuador, de cerrar ciertas universidades por no cumplir con las normas básicas para su funcionamiento; mi universidad fue una de ellas. 

Hoy también se cumple el plazo de un año que se les dio a estas universidades para cerrar por completo sus puertas y dejar de existir definitivamente, y debo decir que es un descanso para mi que así sea. 


¿Qué ha pasado conmigo desde entonces?, les quiero contar parte de mi historia en esta ocasión.


Desde antes que mi Universidad cerrara, ya venía yo teniendo inconvenientes con estudiar en el lugar donde yo estudiaba (Universidad Cristiana Latinoamericana). 

Para comenzar, había mucha gente prejuiciosa que al ver que nuestra universidad estaba en la categoría más baja (E), en riesgo de cerrarse, ponía en duda nuestros conocimientos, (de hecho supe casos de algunos graduados que perdieron su trabajo por esa razón), nos encasillaban como gente facilista que decidió estudiar allí para no tener tantas exigencias, o como gente ingenua que a pesar de ver la mala calidad académica no buscó otra opción, otros eran más comprensivos y fueron de apoyo.

(Lo acepto, la calidad no era la mejor, principalmente por falta de equipos y porque los rumores también hicieron que los mejores profesores se retiraran. Si se preguntan cómo terminé estudiando allí, pues era la mejor opción segun mi en mi ciudad, yo no me quería ir a otro lugar, y siempre he considerado que un lugar no me define, quien quiere estudiar, lo va a hacer sin importar mucho donde está) 

Tenía incertidumbre sobre si mi universidad aprobaría la acreditación o cerraría desde que estaba en mi séptimo semestre, eso me hizo perder en gran parte mi motivación por estudiar y bajé mi rendimiento, eso me hacía sentir mal porque nunca en mi vida había tenido calificaciones tan bajas como las que tuve ese semestre. 

Muchos estudiantes comenzaron a cambiarse de Universidad, pero las autoridades insistían en que no había ningún problema, que estaban seguros de que aprobarían; yo también comencé mis averiguaciones para irme, ninguna Universidad aceptaba recibirme en el semestre que me correspondía, en vista de mis pocas opciones decidí ir a estudiar en la matriz de mi misma Universidad, en Quito, los rumores decían que solo las extenciones cerrarían.

El cambio fue algo duro para mi, nunca había vivido lejos de mi familia. Aunque hubo veces cuando me sentí sola, nunca lo estuve por completo, y sé que ese tiempo me sirvió para madurar mucho, conocer más a Dios y para estar dispuesta a tomar nuevos riesgos (antes de eso estaba demasiado cómoda como para ver la necesidad de moverme).

Estuve viviendo en Quito por 1 año, mientras seguía mi incertidumbre mi motivación por estudiar aun no se recuperaba por completo, y un día me ofrecieron una opción en la que nunca había pensado: la oportunidad de irme de intercambio a Noruega. Al principio sonó muy loco, pero lo pensé más y lo compartí con mis papás, y decidí hacerlo, eso sería algo seguro para mi pase lo que pase, si mi Universidad permanecía abierta o si cerraba, yo me iria por 10 meses. Necesitaba una pausa para volver a ver las cosas en la correcta perspectiva. Creo que en ninguna otra situación de mi vida yo hubiera tomado una decisión así tan rápido. Necesitaba hacer algo significativo que me saque de la incertidumbre que estaba viviendo ya por mucho tiempo.

Tenía yo 4 meses para hacer los trámites necesarios para inscribirme en otra Universidad antes de irme a Noruega, no fueron suficientes. En mi Universidad se armó un caos entre tantos estudiantes que querían retirar su carpeta, otros que querían quejarse contra las autoridades, otros que querían organizar una marcha hasta el Palacio de Gobierno para decir que la decisión de cerrar nuestra Universidad era injusta; en fin, mucha gente con muchas intenciones diferentes.

Para cada trámite que uno quería realizar debía presentar primero un certificado de no adeudar nada a la Universidad, lo cual me pareció absurdo y corrupto, cobrar por una educación que ya no era válida porque no cubrió los requisitos mínimos. En mi impaciencia y poco tiempo, pagué los créditos que debía pagar para continuar los trámites.

Nunca logré terminar los trámites, lo único que necesitaba era mi carpeta y los syllabus (contenidos) de las materias que había recibido. 

Y es así como llegué a Noruega, llevo ya 8 meses aquí, y estoy feliz de haber venido. Es increíble cómo Dios usó toda mi situación que no tenía nada de buena, para moldearme, para ampliar mis horizontes, para mostrarme lo grande de su amor en formas tan evidentes que son imposibles de negar. 

Dios cumple los deseos de mi corazón, porque Él es mi deseo más grande. Siempre tuve el sueño de viajar y conocer nuevos paisajes y culturas, pero ese era un sueño escondido por el que no pensaba hacer mucho al respecto, Dios lo cumplió. Son muchos los sueños que Dios va cumpliendo y eso alegra a mi corazón.

Aun así, durante todo este tiempo he tenido que estar pendiente de lo que pasa en Ecuador con respecto a mi Universidad, lo que significa que mi incertidumbre de qué pasará con mis estudios nunca desapareció, y también significa que a este ritmo me convertiré en la persona más paciente del mundo ;). Les dejé un poder a mis papás para que hagan trámites por mi hasta que yo vuelva, ha sido genial como me han ayudado, pero no se ha podido concretar nada aun.

¿Saben qué? Se suponía que yo me iba a graduar en el año 2012, a mis 22 años, muchos amigos y conocidos de mi generación ya se han graduado, pero eso ya no me importa. Dios me ha mostrado su mano en mi vida de modos innegables y eso no lo cambiaría por nada; su mano en el mundo, porque conozco gente de todos los continentes que dan testimonio de lo que Dios está haciendo; su mano en la historia y en cada detalle de lo que pasa bajo el sol, su mano en mi, que ha logrado cambiar cosas en mi que creí imposibles.

Es increíble como aun con mis malas decisiones Dios llevó todo a bien, esa es su promesa. (Romanos 8:28)
Yo terminaré de estudiar mi carrera, tendré mi titulo de aquí a unos 2 años a lo mejor, pero es bueno saber que ese título de Ingeniera en Diseño Industrial y Gráfico que tendré, no es lo que me define como persona, es solo una herramienta más. (Además estando en Noruega he vuelto a mis viejos sueños, estaban empolvados con la industria. Quiero  arte y literatura -entre otras cosas - en sus formas más puras.) 

Esta es una historia que aun no tiene fin, pero tengo una certeza, y es que pase lo que pase Dios es siempre el mismo, así que decidí depender solo de Él, lo demás son solo detalles. 

Podría decir mucho más, pero aquí terminaré.

Anita Parada Cotrina
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