miércoles, 13 de noviembre de 2013

Preguntas y Respuestas

Muchas preguntas se hace la humanidad del origen de las cosas, de nuestra identidad como humanos, del propósito de nuestra vida, de las normas morales que deberíamos seguir, y si de verdad vale la pena seguirlas.

¿Dé dónde vengo, a dónde voy? ¿Existe un propósito detrás de la estructura de la sociedad? ¿Vale la pena trabajar si eso implica descuidar las prioridades? ¿Para qué hago lo que hago?



Estas y otras, no son más que preguntas que me hacía pero que en el fondo no me interesaba contestar, porque la ausencia de respuesta me daba una buena excusa ante mi inacción. Quiero decir: Cuando uno actúa por desconocimiento no es tan responsable como cuando uno sabe lo que debe hacer y no lo hace. (Aunque hasta cierto punto cada uno tiene la responsabilidad de buscar respuestas)

Parece que nos enamoramos de nuestras preguntas y dejamos de buscar las respuestas, parece que encontramos más interesantes nuestras posibilidades de lo que podría ser (según nuestro ciego entendimiento de las cosas) que lo que de verdad es.
Parece que preferimos creer en una ilusión en lugar de descubrir la esencia de la realidad y vivir responsablemente en nuestra situación específica.

Pero debemos enfrentarnos ante las respuestas. No existen respuestas ante todas las preguntas que planteamos (no por falta de lógica sino por lo finito de nuestro ser), pero sí a todas las que necesitamos saber. Dios nos las dejó en la Biblia y allí están esperando a ser leídas y puestas en práctica. 

Entonces, ¿cuál es la pregunta de importa? Con temor de sonar muy filosófica o abstracta diré que se trata de quién es Dios y de lo que implica que él sea lo que es; de allí derivan miles de preguntas, pero lo básico de la identidad de cada persona parte de allí, de que Dios siendo quien es, nos creó con propósitos específicos y por lo tanto todo el mundo tiene sentido solo si lo vemos desde la perspectiva del que lo creó. Solo me puedo sentir completa cuando puedo encajar lo que soy (la identidad con la que Dios me creó) con lo que me rodea.

Si bien mis circunstancias no me definen, yo no puedo ser yo sin un contexto en el cual proyectarme. Como dijo Ortega y Gasset: "Yo soy yo y mis circunstancias".
Pero seré yo quien defina hacia donde me llevan esas circunstancias, sabiendo que el único camino con un final seguro es el que plantea Dios en la Biblia.

No responder (o intentar responder) las preguntas que tengo no anula mi responsabilidad, me descalifica sin siquiera haber hecho un esfuerzo.

Y como cristiana que soy, sé que mi esfuerzo no es lo que me lleva a los resultados, sino la dependencia y rendición a Dios, y sé que si lo busco Él no se ocultará de mi. Me dará respuestas, y más allá de eso, me dará oportunidades en las que pueda vivir de acuerdo a lo que me enseña.
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