miércoles, 26 de febrero de 2014

Los límites de mis sueños

Estaba caminando por las veredas cercanas a mi casa, de repente al levantar la mirada me percaté que ya no estaba en mi barrio, estaba en una montaña muy alta que reconocí al instante, porque ya había estado allí antes.

Estaba nevando, como de costumbre, y los copos caían lentamente sobre mí mientras el viento hacía piruetas con ellos. Sentía que me hablaban, no con las palabras a las que estamos acostumbrados, pero me decían algo importante.


Supe que debía concentrarme y con toda mi atención escucharlos. El susurro que al principio era incomprensible se hizo más claro cuando cerré mis ojos, las palabras tenían ritmo, me hacían querer cantar, y en la melodía estaba el importante mensaje.

Canté y canté, fui parte de las piruetas con los copos mientras bailaba con ellos, el susurro era ahora una voz clara y fuerte con la que me familiaricé. Deseé quedarme allí por más tiempo.

Momentos después a lo lejos comenzaron a sonar carros y bocinas, miré alrededor, era imposible, estaba sola. Casi de inmediato mi canción (ya la había hecho mía) comenzó a alejarse, y otras voces comenzaron a incrementar.

De pronto me di cuenta, estaba soñando y debía despertar. Pero no quería, no sin por lo menos repetir una vez más mi canción. Pero… un momento, ¿qué decía la canción? No la recordaba…

Iba despertando de a poco sin querer, e iba olvidando todo a un ritmo más rápido que mis reflejos para intentar escribirlo.

El límite de mis sueños es que un día también deberé despertar de este “sueño” en el que estoy.

Hay algo más allá, la diferencia es que esa realidad será mejor que el sueño. Lo que vivimos aquí es solo un adelanto del cumplimiento de lo postrero, un periodo muy corto pero decisivo. Estamos en un pequeño paréntesis de la eternidad. (Parafraseando a Sir Thomas Browne)
(Imagínense lo corto que es que hasta lo podemos contar, en la eternidad los años no existen) 

Un día, cuando el sueño termine, yo despertaré junto a mi Señor, porque he confiado en Él, y allí moraré para siempre.
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