viernes, 26 de diciembre de 2014

Recuento

Do Cuento, Re cuento, Mi cuento
Donde sea, repito las lineas de mi historia en movimiento,
Tiene ritmo, tiene historias, latidos desde adentro,
Trae versos, trae prosa, palabras para el viento.

Piezas que se juntan,
una misma historia.
Las cosas cobran sentido cuando se unen a la luz.

Este es un cuento de un año al que pronto llamarán pasado,
es un rescate selectivo de piezas de rompecabezas que no serán borradas:

Lamento mucho decirle querido lector mío, que en las siguientes lineas me dirigiré a mi misma, pero está cordialmente invitado a unirse a este, mi diálogo interno, con el que tal vez encuentre semejanzas con su propia realidad. 

(Fin del preámbulo)

Un año más que termina, la mente lo sabe y despierta para jugar a ser estadista: ¿Cuántas de mis metas logré? ¿Cuántos amigos tuve a mi lado? ¿Cuánto tiempo invertí en tal o cual cosa? Las cifras se proyectan y la mente se lamenta, ¿he dado bien las estadísticas? Si es así, ¿cómo pueden ser posibles estos números?.

- Quiero hablar seriamente contigo - me dice preocupada, mi tan enérgica mente
- Lalalala.- Finjo no escuchar, pero está dentro de mi y es insistente.
- En serio debemos hablar.- Repite, intentando sonar comprensible.
- Está bien, escucho.
- Quiero contarte de las cifras, ya sabes, las que obtengo cada año según lo que has hecho.
- Sigo escuchando.
- Mira, para comenzar, creo que me diste la lista equivocada; tus metas no coinciden con la actitud que has mostrado durante el año. 
- La lista solo contiene parámetros, no la tomes tan exacta.
- Has cumplido algunas cosas, pero me preocupan las inconsistencias que veo en varias otras; escribiste que serías más sociable, y en lugar de eso pasaste mucho tiempo encerrada en tus propios asuntos. Escribiste que serías constante en tus estudios, y tu desánimo ha sido notorio. Escribiste que ya no abandonarías más proyectos que comienzas y....

Cierro los ojos para callar a mi mente, es tan ruidosa a veces. No me deja en paz si no estamos de acuerdo. Quiero pensar en alguna canción que la calle de una vez. 

- Sé que has dejado de escucharme.- Dice, esta vez con un tono más áspero, como lija al corazón. He sido sensibilizada a la fuerza. 

Hay un largo silencio

- Entonces he reprobado, otra vez. - Digo, como disculpándome
- No, ahora que has vuelto a la realidad, creo que has aprendido suficiente.

No vuelve a hablarme, sabe que lo que ya dijo lo repetiré una y otra vez hasta que llegue a cobrar algún sentido.

Ahora que has vuelto a la realidad, creo que has aprendido suficiente.
Ahora que has vuelto a la realidad, creo que has aprendido suficiente.
Ahora que has vuelto a la realidad, creo que has aprendido suficiente.

Suspiro mientras recorro mi año en silencio. Ha sido tan diferente a los años inmediatamente anteriores. Ha sido tan rutinario que es difícil hablar de él cronológicamente. Todos los días se ven casi iguales. Pero las luces en medio de esos días no se olvidarán tan pronto. Ha sido un año exploratorio, de nuevas ideas en constante lucha. Las luchas cansan, pero cuando la luz llega, el cansancio se olvida. 

Luz. Que ilumina áreas que antes no podía ver, pero que demanda cambios para iluminar las sombras. Luz, en forma de persona, que guía mi camino. Luz, la luz del mundo, que vino en forma de niño, creció, murió y volvió a vivir, y así cambió el rumbo de todo. Luz, que me permite reflejar su luz a otros. 

- Esa es la realidad, más allá de las cifras. Recuerda la Luz, el testimonio de Jesús, síguelo y no andarás en sombras.- Dijo mi mente, alimentando las ideas que ya estaban creciendo en mi.

Descanso. Encuentro un descanso profundo al abandonar la lucha contra mis expectativas y las expectativas de otros sobre mi. Me enfoco en el intachable testimonio de Jesús y sé que todo tiene sentido solo por él, no hay nada más real que él.

- Vamos, sigamos caminando. Queda mucho por hacer.- Es la voz no solo de mi mente sino de todo mi ser. 

Un año nuevo se avecina, cifras otra vez, números de calendario que me dicen que voy pasando; pero miro más allá de eso. Las metas son las mismas, sigo caminando. La meta es perseverar, perseverar en aquel que me amó y no se rindió conmigo. 
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