lunes, 16 de febrero de 2015

Recuperando lo que no me di cuenta que perdí


Yo escribo, siempre escribo. Escribir es interpretar la realidad y ponerle latidos entre los párrafos, es darle más conciencia a lo que uno ha vivido.

Estoy agradecida por los escritos que voy acumulando, aun de los que van en contra con mi mentalidad actual. Incluso esos me ayudan a saber que he avanzado. Sería raro que esté de acuerdo con todo lo que he escrito, se supone que uno va creciendo. (Reitero: se supone)

Pero hay algo en lo que tal vez en vez de avanzar, retrocedemos. Bueno, lo diré más personal: 
Hay algo en lo que en vez de avanzar, he retrocedido. Pero no me había dado cuenta de este retroceso hasta que leí, de mi propia mano, que antes tenía algo de lo que ahora queda poco.


Las cualidades de las que hablo son entusiasmo y visión.

Uno de mis fragmentos de memoria externa favorito es uno de mis cuadernos escritos durante mi año en Noruega. Allí escribí todo lo que temía olvidar después, y de hecho, olvido con frecuencia.

Esta publicación es otro recordatorio más, de lo que debería siempre tener en mente. Espero que a ustedes también les sirva.

1. Sé que quieres hacer muchas cosas (¡demasiadas!), pero debes hacer una a la vez y no sentirte culpable por lo que no decidas.

2. No te pierdas el proceso de vivir, disfruta los detalles. No permitas que tu mente viva en el futuro a espera de lo que vendrá.
3. Sabes quien eres, deja de cuestionarlo. Sabes lo que quieres hacer con tu vida. No te distraigas.

4. Cada momento es más relevante de lo que parece. No pienses que siempre estarás en este lugar ni que tendrás a la gente que tienes ahora. Aprovéchalos.

5. Debes compartir tus ideas y por lo tanto debes tener claro cuáles son.

6. Donde no hay información suele haber especulación, sé tan clara como puedas. 

7. No esperes que las cosas pasen, haz que pasen.

8. Lo que la gente quiere transmitir es más importante que las palabras que elijan para decirlo, intenta escuchar lo que quieren decir por encima de las palabras que eligen para decirlo.

9. No puedes compartir a Dios sin compartir tu propia vida.

10. El esfuerzo más grande que debes hacer en tu vida es por depender más de Dios.

11. Decir lo obvio no suele ser redundancia sino afirmación. En la repetición está la claridad.

12. Acepta tu punto de partida, no compares tu experiencia con la del resto todo el tiempo.

13. El lenguaje corporal sí importa. Es más fácil confiar en alguien que se ve seguro. Luce segura aunque no lo estés (y terminarás estándolo).

14. Siempre es posible comenzar a desarrollar una nueva habilidad. Di sí de vez en cuando a algo que te parezca imposible.

15. No mires a una persona sin considerar su contexto. Hay razones para que la gente sea como es, no irrumpas en sus vidas como si debieran pensar y actuar igual que tú. 


Para terminar, el llamado que me hice a mí misma de seguir avanzando.

Hay lugares tan cómodos que nos hacen olvidar que después de ellos hay cosas mejores. El reto es seguir avanzando y no quedarse en un lugar donde podrías pasar cómodamente toda la vida sin penas ni glorias.

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