jueves, 1 de octubre de 2015

Día 1: Porque sí


Inspiración es:
Lo que me mueve a hacer las cosas.
Esa necesidad de crear que necesita ser saciada y que no descansa hasta ver algo creado.


Si escarbo en las raíces de  mi inspiración, en ese origen que me impulsó a crear, me encuentro con una sola palabra: SÍ. 
Yo comencé a crear porque SÍ.
Escribí, dibujé, me manché las manos con tinta, pinturas y pegamento, porque sí. 
Tal vez de niña sabía más de mis gustos que ahora.

De niña me embarcaba más fácilmente en proyectos y me enteraba en el camino sobre su precio. A veces me costaba horas frente a un lienzo, otras veces muchos tachones, dolor de rodillas o manos y ropa sucia.   
Ahora calculo demasiado, es difícil invertir si no sé cuál será la ganancia. ¿De verdad debe haber ganancia en el arte a más de la realización de la obra misma?

Sigo diciéndole SÍ al arte, pero ese sí ya no es el mismo;
Es un sí muy calculado que tiembla ante las "responsabilidades" y prefiere cederles el paso.
Es un sí aplazado que espera el momento en que esté libre de lo "importante" para expresarse.
Es un sí asustado que teme que le hagan quedar en ridículo.
Este mes quiero escribir solo porque sí. El viejo sí que cuando era niña fue fluido y libre.
No para un público, 
No para mi ego,
No para un portafolio,
No por ganancia,
Ni siquiera para el futuro.
No importa si no me edito o releo.
No importa si mezclo prosa con versos, palabras rebuscadas o comunes.

Solo quiero escribir porque cuando lo hago, me permito ser yo misma.
La búsqueda de la inspiración perdida es un recordatorio de quién soy y para qué.

Las raíces del SÍ deber crecer más profundo.
Porque sí

31 Días En Busca de la Inspiración Perdida
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