domingo, 11 de octubre de 2015

Día 11: Desenredando telarañas


¿Y si hubiera vivido hace un siglo o dos en una hacienda en el campo, y hubiera tenido que ordeñar vacas y cosechar frutas, y si mi única información a disposición hubiera sido de un periódico local y de las opiniones de mi gente cercana? Probablemente no habría estudiado. Me hubieran obligado a escribir con la mano derecha. Me hubieran subestimado por ser mujer. Tal vez habrían arreglado con quién casarme. Estaría ya llena de hijos.  
Quizás hubiera deseado nacer en otro tiempo, en el futuro. 

Y aquí estoy, en el futuro del imaginario pasado que acabo de inventar. Pero como nací aquí, no sé cuántos privilegios, cuánta libertad y cuántas herramientas tengo que mis antepasados no tuvieron, 
Tampoco sé a ciencia cierta las cosas que tendré que enfrentar en el futuro o que la historia tendrá que enfrentar, o las limitaciones que tengo ahora y que en el futuro ya no existirán.

No soy ni superdotada ni rica ni vivo en el país con más abundancia u oportunidades, pero aun así, creo que soy privilegiada al tener lo que tengo, y quiero usar bien mis recursos, no terminar enredada en ellos.

Entre tanta telaraña social (¿o eran redes sociales?) es fácil quedarse pegado como mosquito en lo superficial de la vida.

Desenredarme es ser yo la que use los recursos y no permitir que ellos me utilicen a mí. La información a la que podemos acceder actualmente es extremadamente amplia. Podría decir que es infinita si la comparo con mi capacidad de comprensión, porque sé que nunca accederé a toda la información disponible. Y si pudiera, probablemente me volvería loca (más loca).

Me desenredo cuando puedo decir sí y no. Cuando tengo voluntad para elegir en vez de decirle sí a todo y estresarme por no poder abarcarlo. 
Me desenredo cuando limito lo que sé que solo me roba tiempo, aunque lo disfrute, porque sé que tengo objetivos mayores que requieren disciplina.
Me desenredo cuando elijo los temas sobre los que quiero saber y las actividades en las que me quiero sacrificar. No permitiré que alguna cosa secundaria me quite fuerzas que deben ser invertidas en cosas significativas.
Me desenredo cuando puedo ser personal, cuando puedo conversar sin distracción de la tecnología y puedo escuchar verdaderamente. No dejaré que las redes sociales me hagan antisocial

Y cuando estoy desenredada, puedo vivir en paz y apreciar más los detalles. No para tomarles fotos  y publicarlos, sino para estar ahí presente y vivirlos.


31 Días En Busca de la Inspiración Perdida
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