viernes, 16 de octubre de 2015

Día 16: La IFES


Esta publicación es una secuela de la de ayer, La diferencia es que ayer conté solo lo que pasó en un día y esta vez quiero contar un poco más sobre lo que la IFES ha significado para mí a lo largo de varios años en los que he sido parte.

La IFES (International Fellowship of Evangelical Students) es la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos. Existen movimientos locales en más de 150 países, la CECE es uno de ellos.


Llegué a la CECE en el 2007, cuando todavía estaba en el colegio. Después de haber participado delmi primer campamento nacional supe que quería quedarme. Encontré gente como yo, que creía en Dios y quería compartirlo. Ese entusiasmo me inspiró, y la formación que encontré allí amplió mi visión sobre qué implicaba ser una estudiante cristiana. 

Recuerdo que una de las primeras cosas que me llamaron la atención fue el concepto de misión integral, ver de un modo holístico la vida, y no separarla en compartimentos. Soy estudiante y cristiana a la vez, tanto en la iglesia como en la universidad, por lo tanto ambas áreas deben estar en constante diálogo, o incluso en lucha. No solo tengo actividades evangelísticas, mi estilo de vida debe estar enfocado en proclamar el Reino de Dios mediante palabras y hechos.

Debo hacer énfasis en la formación que he recibido de la CECE. Algo que se quedó grabado en mi mente desde que lo escuché, es que no debemos seguir haciendo estudios bíblicos de primaria si ya estamos a un nivel universitario. Si en la universidad tenemos una exigencia mental, y estudiamos temas a profundidad, ¿por qué seguir estudiando la Biblia en un nivel de primaria? La Biblia también es para ser estudiada con la mente, y la riqueza que se encuentra es increíble, inagotable.

Y sigo hablando de la formación. Gracias a ser parte de la CECE también fui invitada a participar de las escuelitas de predicación Langham. Fueron 3 años de acercamiento a la Biblia y a la predicación, nos dieron muy buen material y conferencias en torno a los temas que íbamos viendo. Gente como Jorge Atiencia, Alex Chiang y Chris Wright fueron nuestros expositores durante el proceso.  

Otra oportunidad que me dio la CECE, que de otro modo no hubiera yo podido tener, fue la de un intercambio a Noruega. Trabajé con Laget, el grupo de la IFES allá, a través de una escuela llamada Hald. Fueron 10 meses que cambiaron mucho de mí, pude crecer enfrentándome a nuevos desafíos. Uff... creo que sería muy largo de relatar todo lo que me dejó ese tiempo en Noruega. En resumen, me desafió a ir más allá de mis límites, a confiar más en Dios, a apreciar a la gente, a compartir con todo tipo de gente, me dio muchos amigos, y unos pocos mejores amigos.

¿Y cómo podría omitir que la CECE me ha dado tantos amigos aquí mismo en Ecuador? Son como mi familia. Es un a gran bendición verlos en los eventos que hay o en las reuniones, y compartir con ellos es siempre bueno. Ellos me dan ánimo, me hacen tener esperanza, me hacen sentir acompañada en esta misión de alcanzar a nuestros compañeros con el evangelio.

Algún día me graduaré (ha tomado más largo que lo que debía) pero creo que siempre seguiré sintiéndome parte de esta gran comunidad y seguiré apoyando. Por ahora aporto con el diseño junto a otros chicos del país, y también en el grupo local de mi universidad, ya veremos que pasa en los siguientes años.

No creo haber contado todo, pero como resumen creo que lo que he dicho es suficiente. La CECE ha invertido en mí, y todo lo que me han dado me inspira a seguir firme en la fe y luchando para que más gente conozca a Dios de un modo relevante en sus vidas.


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