sábado, 17 de octubre de 2015

Día 17: Libros


Hay un buen libro para cada tema y para cada ocasión. Pienso que la gente que dice que no le gusta leer se pierde de mucho.


No puedes decir que no te gusta algo si no lo has probado bien. A mi, por ejemplo, no me gustaba la pizza cuando era niña. No sé muy bien por qué. Creo que fue el prejuicio de mis hermanos que tampoco les gustaba; tampoco me gustaba su apariencia, y aunque no la había probado decía que no me gustaba. Pero cuando la probé, me gustó, y ahora hasta hago pizza. 
Lo mismo pasa con los libros. Uno dice que no le gusta porque nuestros amigos no son muy fans de consumir libros, o porque se ven feos, tanto texto y sin imágenes, qué aburrido. Pero, no es hasta que lo probamos, y lo probamos bien, no mal cocinado, que nos conquista y decidimos seguir leyendo.

Hace días que estaba pensando en escribir sobre los libros, es una parte importante de mi vida. Pero quería pulir un poco más esa publicación, poner una colección de mis citas de favoritas de libros, y recomendarles unos pocos libros por categorías. Quería decir muchas cosas, entre ellas contar mi historia sobre cómo comenzó esta adicción este hábito.
Pero la vida es ocupada y estoy improvisando. Ya vendrá el momento en que por fin me siente a escribir como se debe sobre los libros.

Por ahora, solo les contaré 5 de mis emociones lectoras:

1. Detengan el mundo que aquí me bajo

Esto suele pasar cuando termino un libro, sobre todo una novela, y he estado muy conectada con la historia. Siento que no puedo dejarla ir. Toma un poco de tiempo reaccionar y dejar el luto de que el libro terminó. Y, solo se puede leer una vez un libro por primera vez, así que en la segunda leída ya no hay el mismo efecto. 
Las novelas que mayores crisis me causaron a su final fueron: La ladrona de libros (de Markus Zusak) y Amor Redentor (de Francine Rivers).

2. Necesito leer un capítulo más

Como en todo vicio hobbie, uno siempre quiere un poquito más. No se puede dormir tranquilo sin haber satisfecho la duda de qué pasará después. Y de capítulo en capítulo se va hasta que los ojos dicen que ya no pueden más.
Con la novela que más me pasó eso, y terminé de leer en 3 días fue Memorias de un Amigo Imaginario (de Matthew Green).

3. ¿Qué me ven? ¿Nunca habían visto a una persona leer?

Cuando estoy leyendo en público, generalmente esperando algo, y saco mi libro, la gente es tan curiosa y poco disimulada. Ven al libro, me ven a mí, y siguen mirando como si mi vista periférica no los alcanzara a ver. ¿Qué, nunca habían visto a una persona leer?

4. Me caes bien

Hay personajes que uno llega a querer. Autores que se convierten en amigos. Gente a la que uno quiere volver y lee con cariño. Gente a la que uno cita casi involuntariamente porque considera que dijo algo tan bien que más gente debe saberlo. Creo que mis autores más citados por mí han sido Francis Schaeffer y C. S. Lewis.  

5. Nunca más seré igual

Yo no sé qué hubiera sido de mí si no hubiera comenzado a leer. Mis lecturas me hicieron decidir diferente, fueron consejeros y parte de mi formación. Siguen siéndolo, y mis lecturas son cada vez más variadas ahora que considero que mi criterio está más formado.
Esos momentos eureka (de descubrimiento) son por los que leo. Encontrar algo que necesito, pero que hasta el momento de leer no sabía que necesitaba.
El primer libro en el que sentí ese momento eureka muy fuerte fue Despertar (de Erwin R. McManus) y otros son Él está presente y no está callado (de Francis Schaeffer) y La Cabaña (De William P. Young)


31 Días En Busca de la Inspiración Perdida
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