viernes, 2 de octubre de 2015

Día 2: El tiempo que ya no tengo


- ¿Cuántos años tienes?
- ¿Por delante o por detrás?
- Por detrás, supongo.
- Los años que pasé ya no los tengo, y no sé cuantos serán los que me quedan por vivir.
- Solo quería decirte feliz cumpleaños.
- Ah, gracias. (sonrojada me alejo lentamente)



El tiempo no existe, es solo una medida inventada que decimos que va pasando cuando en realidad somos nosotros, los mortales, los que pasamos. Y seguimos pasando mientras acumulamos momentos. Momentos que van componiendo la vida, aunque a veces desafine. Una composición que no se toca pero se siente; algo así como una melodía, pero con sonidos que no se perciben con los oídos, sino con el corazón.

El tiempo por detrás, ya no lo tengo, pero guardo los recuerdos de haber pasado por ahí. 
Aprecio los momentos compartidos porque son pedazos de mi vida que no volverán. El tiempo nunca se presta ni se ahorra. solo se regala y ya no se recupera. 
Si decido gastar tiempo contigo, espero estar completamente presente.  

Hay inspiración en las historias que han hecho a mi corazón latir más fuerte y estoy agradecida por la historia que mientras vivo, se sigue escribiendo, porque Dios está presente, lo veo cuidándome, guiándome y devolviéndole el sentido a las cosas cuando lo pierdo de vista.

31 Días En Busca de la Inspiración Perdida



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