miércoles, 21 de octubre de 2015

Día 21: Amor sin agregados


Cuando alguien habla de amor verdadero o amor real, yo pienso en cómo se ha dañado el concepto de amor, hasta el punto de tener que explicar que tal o cual amor sí es verdadero. ¿Quiere eso decir que hay amores falsos? No. Solo hay gente que confunde algún sentimiento o situación con el amor. 


Por eso yo defiendo al amor sin agregados, amor que es amor y que no necesita redundar diciendo que es verdadero, porque sabe que lo es.

¿Pero quien soy yo para hablar de amor? Soy una persona común que ha recibido amor, eso es todo. No hay que ser muy especial para tener voz sobre cierto tema, solo hay que ser consciente de alguna realidad, ordenarla en la mente, y decirla fuerte; es más, a veces la gente más común es la que mejor puede expresar el sentir común y en ciertos casos proponer soluciones.

Hablar de amor sin hablar de Dios sería como hablar de hojas sin nombrar al árbol; o sea, sería incompleto e ilógico. Dios no es solo el inicio del amor, sino que su esencia misma es amor. La creación fue posible porque Dios es amor. Nos creó para amarnos y para que nosotros lo amaramos, y también para que haya amor entre nosotros. Es por eso que hay gente que tiene todo los bienes materiales que uno pudiera imaginar, pero está sola y es como que nada valiera la pena. 

Una sociedad sin amor es como una reja sin aceite, cuesta tanto moverla y causa dolor. Donde hay amor las buenas acciones fluyen, y no esperan nada a cambio, porque la esencia misma del amor es dar, sacrificarse por otros, dejar de ser para que otros sean. Donde hay amor uno quiere quedarse, porque como dice la canción "donde hay amor está Dios".

Que lindo que suena todo esto. La gente dice que soy muy idealista, que sueño mucho. Si les parece utópico el sueño de la sociedad que fluye por amor, pues sí, es utópico, pero a la vez es lo que nos espera a quienes creemos y confiamos en Dios. El nos dará un cielo nuevo y una tierra nueva, donde él será quien reiné, él nos alumbrará y ya no habrá más tristeza ni dolor. 

¡Cómo no estar feliz si Dios es fiel y me llena de tantas promesas! Y su amor está llenándome aquí y ahora, yo lo siento y lo vivo, y mientras más profundamente conozco a Dios más profundamente puedo amarlo. Sigo en el peregrinaje de parecerme más a Jesús y de amar como él.

Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. 
Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 
Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; 
pero es mayor de ellos es el amor. 
1 Corintios 13: 12- 13


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