viernes, 30 de octubre de 2015

Día 30: Visión panorámica


Más importante que un bonito paisaje al frente, es importante tener una visión saludable. Y por saludable no me refiero a qué distancia puedes leer un letrero, sino a qué tan afinada está tu percepción de las cosas buenas.


Si de la vista natural hablamos, la mía está un poco descompuesta. Necesito andar con mis lentes puestos si quiero darme cuenta de lo que pasa frente a mí y reconocer caras por la calle y no solo ver bultos en movimiento.

Creo que así como siento la diferencia cuando salgo sin lentes, también siento una gran diferencia cuando no me pongo mis ojos percibe-bendiciones al salir.  Incluso el día más despejado, cálido, lleno de paisajes bonitos puede pasar desapercibido si no me los pongo.

No se trata de ver solo lo que quiero y negar lo feo, sé que también hay mucha maldad, gente con malas intenciones, contaminación, injusticia, crimen, y cuanta cosa más que hace que uno pierda la confianza en la gente y la esperanza de que algún día recapaciten; PERO, mis ojos abiertos van a ver el contexto completo, no solamente criticar por criticar, sino tener una mirada de compasión porque siempre hay más de lo que podemos ver. No fuimos llamados a juzgar. Yo voy a descansar en que Dios está en control de todo y voy a hacer la parte que me corresponde a mí.

La visión panorámica también incluye no juzgar mi situación actual como si eso fuera lo único que soy, puedo ver que hay mucho más, que Dios siempre ha estado presente y que aunque todavía no lo veo, cada etapa sirve de entrenamiento para lo que viene después.
Siendo sincera, yo no sé qué lograré de cada cosa que estoy haciendo actualmente. No sé de que me sirva ser diseñadora, de qué me sirva estudiar teología, de que me sirva escribir, de qué me sirva vivir aquí, etc., lo que sí sé es que todo sirve y que Dios va formándonos de a poco, nosotros no nos vemos todavía como obras terminadas, pero Dios nos ve más allá del tiempo, de la edad que tengamos o de lo que hemos logrado hasta ahora.

Cuando me desanime, me olvide de quién soy, olvide mi valor, parezca que todo está perdido; debo abrir más los ojos y ver que no es así, que si dejo que Dios escriba mi historia todo al final cobrará sentido y obrará para bien.

31 Días En Busca de la Inspiración Perdida
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