sábado, 31 de octubre de 2015

Día 31: Raices


Soy cristiana, y cuando me preguntan cómo llegué a serlo digo que nací en una familia cristiana. Suena tan fácil decirlo, como si eso fuera tan común. Pero detrás de ese "nací en una familia cristiana" hay una gran gratitud en mi corazón hacia Dios y admiración hacia mis papás. ¿Qué sería de mí si ellos no hubieran sido así?


Supongo que es por los años que cada vez aprecio más el modo en que mis papás me criaron y todo el amor que me brindaron, admiro el modo en que mi mamá fue sabia en hacerme entender las cosas más que solo obligarme a hacerlas; admiro a mi papá por su buen corazón y por poner a la familia como su primer ministerio, antes que la iglesia que pastoreaba. Con el tiempo yo decidí por mí misma que quería seguir a Jesús y que él sea mi Señor, pero eso no hubiera sido posible sin mis papás que vivieron del modo que me enseñaron. Crecí estando orgullosa de ellos, creí que tenía los mejores papás del mundo, y de hecho fueron los mejores para mí, aunque claro que nadie es perfecto.

Pongo esta imagen de algo que escribí hace un tiempo porque es lo que aun siento. Quiero que mientras las pilas de mis papás se vayan gastando, yo pueda honrarlos y darles alegrías que renueven sus fuerzas. Debo tener eso en cuenta porque suelo olvidarlo.


También creo que mientras uno crece (¿o debería decir "envejece"?), siente que las raíces son trasladables, que si bien aprecio mucho de donde vengo, y nunca lo olvidaré, también podría plantarme en otro lugar, en otro país tal vez o junto a alguien cuando forme una familia. Encontrar un lugar donde me quiera quedar cuando haya dejado mi casa.  ¿Alguna vez han trasladado una planta de una maceta a otra? Siempre quedan pedazos de raíces en la maceta vieja. Creo que la vida es así, cuando uno se va se lleva su identidad consigo, pero hay cosas que no pueden replicarse en otro lugar, por eso hay que aprovechar cada situación al máximo, porque las circunstancias no se repiten.

Sé que suelo hablar mucho sobre volar, porque creo que volar representa libertad, pero solo quien tiene raíces tiene un lugar a donde volver. Después de todo, ¿dé que sirve volar si no hay un lugar a donde volver?

Yo vivo agradecida porque tengo este lugar donde estar y volver, tengo un hogar lleno de amor, y que  aunque tiene sus fallitas y locuras de familia, todos queremos agradar a Dios.

31 Días En Busca de la Inspiración Perdida
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