miércoles, 7 de octubre de 2015

Día 7: Crónicas de una amante de palabras


No muchos entenderán esto, pero esto es free-writting, así que aquí voy:

Estoy un poco bastante loca por las palabras, porque ellas hacen el intento por explicar los conceptos abstractos que tengo en mi mente. Ellas me hacen descansar porque las ideas por escrito son más fáciles de organizar que las que van volando.
Descubrir una palabra nueva abre nuevas posibilidades para expresar de forma más sintética pensamientos profundos. Amo ver palabras extrañas escritas y entenderlas, a veces las guardo solo como secretos para mi, como tesoros, y solo rara vez las comparto. 
Por ejemplo sé que logolepsia es una obsesión por las palabras, alexitimia es la inhabilidad para describir emociones de manera verbal, wanderlust (alemán) es el deseo irresistible de viajar para entender la existencia a mayor profundidad y abibliofobia es el miedo de quedarse sin material de lectura.  
Amo la buena redacción y reconocer el estilo de alguien. Amo las palabras en otros idiomas y salto de alegría cuando entiendo alguna. Por ejemplo, sé un poquito de noruego y en escrito no se me hace tan difícil, a veces escribo palabras y frases en noruego solo porque me encanta verlas; el danés se le parece, y en algunas palabras al alemán, siempre que escucho algún extranjero intento sutilmente reconocer su idioma.
Escribo porque las palabras escritas duran más tiempo. Porque escribir es como crear una máquina del tiempo; puedo recordar el momento de mi vida cuando escribí cada cosa, dónde estaba y si fue un texto fácil o difícil de componer. Cada palabra escrita tiene gran valor para mi, a veces es solo personal, otras veces quiero que todos las vean, pero nunca me arrepiento de haber escrito porque mi historia es más fácil de ordenar en secuencia desde que escribo.
Amo las palabras bien usadas, cuando no hace falta repetir las cosas en exceso para que se entiendan. Creo que por eso también odio el mal uso de las palabras o las groserías. Lo tiene sentido para mí hablar mal premeditadamente.
Tal vez por eso mi punto débil son las palabras bien usadas, llenas de contenido; si me hablan demasiado bonito corro el riesgo de tornarme muy poética, de volverme adicta. La gente que escribe bonito es intrigante para mi, es difícil de olvidar porque la siento más real. 


31 Días En Busca de la Inspiración Perdida

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