viernes, 9 de octubre de 2015

Día 9: Historias Cruzadas


Era un día soleado en Ambato, Ecuador. Ya eran las 11 de la mañana pero era feriado, así que el día comenzó tarde para María y Andrés. Ellos eran hermanos, caminaban bromeando mientras se dirigían a su casa con el pan y la leche para el desayuno. Mientras cruzaban la calle pasó junto a ellos Iván, un niño de uno 8 años que tropezó con una piedra hacia la calle y no se percató de un auto que venía a velocidad. Andrés alcanzó a empujar a Iván hacia la vereda y lo salvó. Al instante llegó corriendo Lorena, la mamá de Iván, agradeció a Andrés y abrazó a su hijo, un poco fuerte para hacerlo sentir seguro y un poco culpable a la vez. Había corrido lejos de ella mientras hablada por teléfono. Estaba hablando con Sergio, su esposo, que hace un año y medio estaba haciendo un posgrado en España, faltaba poco para que regrese, extrañaba mucho a su familia. Sergio caminaba a su casa cuando escuchó a Lorena dar un grito y después colgar el teléfono. Se sentó un momento y preocupado la llamó, ella le explicó enseguida lo que había pasado. Todavía estaba sentado cuando vio a Ricardo y recordó más a Iván, eraun niño que le sonreía a Pablo, su papá, que acababa de comprarle un helado. Pablo, pensaba en la escuela de Ricardo porque faltaba poco para entrar a clases. Miriam, la profesora del año pasado se había quejado porque Ricardo era muy inquieto. Los rumores corren muy pronto y seguramente ya todos lo verían como el niño problema. Miriam veía la televisión en su casa, solo podía hacerlo durante las vacaciones, veía un programa concurso de canto, donde Casandra, una chica sueca maravillaba al público y al jurado con su voz. Era un gran logro para ella porque toda su vida había disfrutado cantar pero nunca se había atrevido antes a algo así. Agradeció a su mamá por tanto apoyo a lo largo de su vida. Paulina, su mamá, era ecuatoriana, y mientras veía a su hija en el programa mandaba fotos desde su celular a su familia en Ecuador. Su familia era de Guayaquil, Martha era su hermana más cercana y también la más emocionada, gritaba de alegría aunque tenía visitas. Roger y Pamela estaban eran las visitas en casa de Martha, habían ido por el feriado. Pamela, aunque era de Ambato, estudió en Guayaquil unos años por el trabajo de su papá y fue compañera de escuela de Martha, la amistad perduró y cada cierto tiempo se visitaban la una a la otra. Esta vez sus hijos no los acompañaron, Martha decidió llamarlos para ver cómo estaban, eran ya el medio día, Andrés contestó, le contó que recién estaban desayunando, que había sido un día normal, aparte de un niñito al que alcanzó a empujar para que no lo atropellaran.   
Fin

Estamos más conectados de lo que creemos, nuestras historias se entrecruzan, aquí estamos todos, con el cielo como nuestro techo. Conocer las historias detrás de los rostros con los que nos cruzamos nos hace más humanos, y abre puertas. Entrar en la vida de otra persona es un privilegio que no debemos tener por poco.


31 Días En Busca de la Inspiración Perdida
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